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El
representante venezolano Cañonero, era el primer favorito de la prueba,
ya que había ganado los primeros dos peldaños de la triple
corona.
En una pista pesada se da la partida
y Cañonero salió en velocidad a tomar la delantera, perseguido
muy de cerca por otros competidores entre ellos Pass Catcher. Así se
mantuvieron durante gran parte de la carrera, hasta la recta final
cuando fue desplazado por Pass Catcher, quien luego fue el ganador en un
final emocionante. La pizarra quedó con Pass Catcher en el primer
lugar, luego llegaron Jim French, Bold Reason y Cañonero cuarto.
Antes
de la competencia se comentó que Cañonero tuvo problemas de salud, ya
que rechazó en varias oportunidades los alimentos.
Unos
cinco o seis días antes de la prueba fue sometido
exámenes en el casco, pero en ningún caso fue operado, como se
comentaron algunas agencias de noticias. Cañonero fue aliviado cubriéndole
la parte afectada, ensayando con un sistema plástico novedoso al
borde de la herradura.
No
puede interpretarse el fracaso en medio de una comparación frustrada y
de hecho los triunfos alcanzados, en gran demostración garantizan y
revelan un capítulo vigente, ante una hazaña configurada por su
importancia y valor inusitado.
En
el plano de esta consideración está el ejemplar Cañonero, como una
evocación de crédito inspirado hacia su excelente nobleza. Este
descendiente de Pretende, motivó una de las más extraordinarias
circunstancias de augurio hacia la hípica venezolana que todavía
fluye, en la memoria de los aficionados como un acto sin precedente en
la historia hípica a nivel internacional.
Contó
Avila: “Cañonero es héroe de la hípica mundial y fue la más grande
atracción que ha tenido hasta el presente el hipismo estadounidense, en
todos los tiempos”.
“Asimilé
la derrota como profesional que soy, pero estimo que corrió bien”.
Luego
afirma que poco se imaginan lo difícil que es esa competencia, se refería
al Belmont Stakes.
Avila:
“Es una competencia muy dura, en una pista bastante pesada”.
“Cañonero
se cansó, no porque sea un caballo flojo, sino por el contrario, era
resistente.
“Le
faltó fuelle al final precisamente en los 400 finales”.
Piensa
que el poco entrenamiento que tuvo antes de la carrera fue un factor
importante en el desarrollo de la competencia.
Cabe
de destacar que este animal corrió de la misma forma que disputó el
Preakness e iba cómodo hasta los 1.800 metros, pero este ejemplar no
tuvo el remate necesario al final.
Para
el entrenador Juan Arias, dijo que Cañonero no solo fue un gran
caballo, sino un símbolo de nobleza a toda prueba.
Sin
duda alguna que este animal perdurará en la historia y siempre será
recordado como el caballo que acabo con todos los pronósticos.
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